Por estos días revisando las noticias, donde emergen múltiples conflictos sociales, políticas, económicas, religiosas; que sin duda, no solo amenazan la paz humana, sino que someten a grupos sociales y grupos organizados de países, estados-naciones en las más diversas crisis; por momentos me he sentido infoxicada o aturdida ante la profusión de información, en torno a las controversias que ponen a prueba recurrentemente nuestra sociedad y con ello nuestros derechos humanos, nuestras libertades públicas y lo que es más preocupante la salud y la integridad física, mental, moral, espiritual de los seres humanos sin distingo de edad, sexo, religión y niveles de educación.

Lo anterior, me ha llevado a reflexionar las diversas formas de comunicación y relación que empleadas en las organizaciones a nivel global donde imperan elementos que agreden, desmotivan, desmoralizan, corrompen y corroen a los individuos; de allí que podemos observar como la corrupción, la ausencia de transparencia, la pérdida de sensibilidad para con nuestra realidad y para con los otros; la intolerancia ante los otros y ante nosotros mismos; lo que nos deja en condiciones de alta vulnerabilidad para enfocarnos en lo bueno, lo positivo y lo vital.

En tal sentido, propongo hacer un alto para buscar el equilibrio, la sensatez y la cordura; entre la gente que vive en medio del caos y la desesperanza; y los que viven en una ilusión óptica donde <>, <>; estableciendo extremos que no permiten conciliar e integrar una sociedad perturbada y fracturada.

Sin duda, debe haber una mejor forma de vivir y estamos llamados a encontrarla.

No estoy hablando de ser perfectos; estoy mirando las posibilidades de buscar los mejores escenarios y opciones para optimizar nuestra calidad de vida y procurar la paz y el bienestar.

A continuación, te presento algunas alternativas para afrontar la realidad y respirar posibilidades y oportunidades para establecer en nuestro espacio y tiempo un mundo mejor donde tengamos posibilidad de desarrollar nuestras capacidades individuales y empoderarnos en una convivencia armónica y respetuosa.

  1. Identificar el problema y los esquemas de pensamiento que lo originan.

Los problemas están allí desde que el mundo es mundo; por tanto, se requiere identificar los aspectos problemáticos y los esquemas de pensamiento que lo originan. En la mayoría de los casos el problema no es el problema; sino un reflejo del esquema de pensamiento y la consecuente acción ante este. El problema no es la pobreza vista como carencia de bienes y dinero; si no la posición cómoda que hace pensar que todo lo tienen que proveer los otros, llámese padres, esposo, hijos, estado.  A menudo en estos casos la pobreza es mental, vista como la creencia en la incapacidad para crear esquemas de producción eficientes de manera interdependiente.

Los problemas más recurrentes están asociados a los esquemas de pensamientos, a la ausencia de fe; a la ausencia de motivación, baja auto estimación, necesidad de ser reconocido, necesidad de controlar todo, entre otros.

En tal sentido, la principal fuente de problemas está en nosotros mismos; y en como nuestros esquemas de pensamiento atraen sistemáticamente personas y circunstancias para repetir el patrón del cual surgen aprendizajes.

Algunas personas tienden a negar la existencia del problema, negando con esto la posibilidad de afrontar la realidad, parece que viven en ‘Narnia’ y se sumergen en una especie de surrealismo mágico, donde prima el ‘cristal rosa’ con el que se ve y se aborda la vida, es una posición en sumo egoísta donde el esquema que prevalece es el personal; de donde lo que ocurre a los otros es igualmente surreal, secundario, imperceptible en la mayoría de los casos.

Así pues, un cambio efectivo en los esquemas de pensamiento que provocan y/o refuerzan nuestros problemas, permite reconocer que la solución también está en nuestras manos.

  1. Fluir con las emociones a una nueva realidad.

Reconocer el problema es el primer paso; el paso siguiente es hacernos conscientes de las emociones con las cuales estamos vibrando; emociones negativas nos atascan y anclan a los problemas y las situaciones conflictivas; impidiendo ver posibilidades de solución; las emociones positivas posibilitan fluir hacia lo nuevo, lo positivo y lo vital y encontrar diversidad de oportunidades para cambiar y emerger hacia una nueva realidad. Parece importante, señalar que es necesario canalizar las emociones negativas tales como la tristeza, desesperanza, rabia, miedo, dolor, temor ante la necesidad de sanar emocionalmente.

Se hace necesario estar alerta ante las formas de expresión reflejas en usualmente en las comunicaciones, donde algunas palabras empoderan o debilitan emociones y sentimientos. Es importante reconocer las emociones latentes para lo cual muchas personas deberán afrontar la alexitimia; como paso fundamental para accionar de manera consciente hacia una nueva realidad.

En tal sentido; Robert Plutchik, tipifica ocho emociones primarias; al tiempo que señala como cada emoción tiene un propósito específico: protección (miedo), destrucción (enojo), reproducción (alegría), reintegración (tristeza), afiliación (confianza), rechazo (disgusto), exploración (anticipación) y orientación (sorpresa).

  1. Potenciar lo que somos

Dentro de las cosas que pueden potenciar el cambio de manera individual o colectiva está el reconocimiento de nuestros límites, entendido no como aspecto negativo sino como espacio definido para la acción; en tal sentido, es de suma utilidad definir: ‘¿quiénes somos?’ ‘¿qué queremos lograr?’.

Definir la esencia del Ser amerita el reconocimiento de competencias, habilidades, potencialidades; identificando aspectos fuertes, aquellos en lo que se tiene el control y dominio cognitivo, emocional, valorativo y comportamental; asimismo identificar aquellos aspectos que pueden ser mejorados y que van a brindar nuevas oportunidades, visiones, enfoques y actitudes; es decir aspectos que van a potenciar el Ser.

  1. Reconocer a los otros

A menudo se escucha decir ‘Solo no podemos casi nada’, ‘Unidos nada nos es imposible’; por su parte el poeta metafísico inglés John Donne en su poema Las campanas doblan por ti, señaló: “Ningún hombre es una isla entera por sí mismo”.

Reconocer a los otros con sus fortalezas y debilidades; al tiempo que en ellos pueden llegar a ser reflejo de la propia realidad, con necesidades, deseos, expectativas similares.

Desde la alteridad se evidencia la capacidad de pensar en los otros y en el aporte que estos hacen al aprendizaje social; desde la otredad existe la posibilidad de reconocer las dialécticas relacionales que se reiteran y reciclan en la sociedad desde tiempo remotos. Al ser capaz de observar a los otros, en mismo modo y manera en el cual es observado el plano individual; sería más fácil, llevadero y placentero el aspecto social, con menos juicios, con más tolerancia, con más respeto, con más amor, con el reconocimiento autentico de cada individuo y de cada sociedad. Reconocer a los otros con sus oportunidades de mejora; pero también con la esencia de lo positivo que nos aportan retando a que el otro sea para ser. El reflejo del otro, entraña la posibilidad de una humanidad más tolerante y compasiva.

  1. Hacer consciencia de diversidad y divergencias

Somos diferentes. De principio hombre y mujer. No obstante, los aspectos individuales traen el germen de la diferencia y el distingo, desde la combinación cromosómica que limitan las posibilidades de igualdad y afianzan la posibilidad de unicidad.

Al tiempo hemos sido reforzados en la creencia de que cada cabeza es un mundo; pero se pretende controlar que los otros sean, piensen, digan, hagan, decidan lo que en particular se quiere.

Al ser conscientes de la diversidad en la humanidad la cual trasciende a las formas de pensamiento, ser, pensar, saber, hacer, sentir, vestir, elegir; es mayor la posibilidad de aceptar, comprender las diferencias y divergencias propias a la naturaleza humana; si bien no hay igualdad; en medio de las diferencias y divergencias se pueden alcanzar acuerdos, lograr negociaciones, y reformular las prácticas, maneras y formas de comunicación e interrelación fundamentada en valores en el ánimo de potenciar la individualidad y generar sinergias relacionales.

  1. Pensar y Visualizar el Futuro

Resulta muy útil establecer objetivos y metas alcanzables, para avanzar paso a paso en la construcción de un futuro ideal; en tal sentido, hay que ‘pensar el futuro’; resulta beneficioso hacer ejercicios de respiración y visualización creativa; lo cual además de proveer un estado de relajación metal y equilibrio emocional, permite obtener una óptica diferente perfectible en búsqueda de nuevos y mejores espacios y tiempos desde el presente y hacia el futuro.

La visualización creativa genera además una onda positiva en expansión que impacta nuestro entorno de manera favorable; mejorando la capacidad de acción y reacción; potenciando la concentración y reforzando el sistema inmunológico y por ende la salud; y finalmente otorga un estado de bienestar hacer consciencia de que el cambio es posible con un poco de voluntad y fe.

  1. Revalorizar la transparencia con nuestras acciones

La fe es una herramienta muy importante en medio de las adversidades, la fe está asociada al sistema de principios, valores y creencia cultivados de manera individual; lo que impulsa la actuación moral y las buenas costumbres; y de manera colectiva impulsando el concepto de cultura donde los comportamientos y acciones deben desarrollarse en correspondencias con normas éticas para la convivencia.

De tal manera, que pensar, hacer, sentir, y convivir en orientación con el bien, con lo positivo, con la vida; orienta el bienestar; por ende, actuar de la manera correcta y transparente en beneficio de todos los actores involucrados en la realidad social, es cada vez más útil y necesario para obtener nuevos y mejores resultados y oportunidades para el bienestar individual y colectivo.

Un comportamiento con apego en la transparencia y la verdad conduce a la posibilidad de ser autentico y congruente de tal manera que lo que eres, lo que piensas, lo que sabes, lo que haces es congruente es tu convivencia con otros.

  1. Encontrar la paz y el espíritu de triunfo en la dimensión interna

‘El pájaro azul’, una película de 1976, dirigida por George Cukor, basada en la obra teatral del mismo nombre de Maurice Maeterrlinck; en la cual se narran las aventuras de dos niños que hacen un largo recorrido para encontrar ‘el pájaro azul de la felicidad’; y tras la larga búsqueda concluyen que este siempre estuvo en el interior de su casa. Esta obra del cine fantástico, brinda una excelente moraleja, ¿en la cual se puede reflexionar como la mayoría de las cosas que anhelamos están articuladas al interior de individuos y organizaciones.

Casi todas las personas están en búsqueda permanentes tras la alegría, la paz, la felicidad; el dinero, la comodidad, el triunfo, el éxito; de tal manera que muchos escritores han abordado estos temas, algunos vislumbrandos prácticas mágicas para alcanzarlas y otros ofreciendo desde teorías, prácticas y aplicaciones herramientas para alcanzar la felicidad, la alegría, la prosperidad, el bienestar, el éxito y la paz; pero el común sabe que todo ello tienen su origen en el interior del ser humano.

De tal manera, que el ser humano debe trabajar en el despertar de su consciencia y su iluminación; su evolución; con constancia, mística y voluntad para que afloren.

Esto significa que en la medida en que se descubre la la dimensión interna personal, la dimensión interna de los otros y la dimensión interna de las organizaciones y se establece la integración y armonía con estas se facilita el encuentro con los valores supremos que conducen a la felicidad, la alegría, la prosperidad, el bienestar, el éxito y la paz.

Asimismo, ‘nadie da lo que no tiene’, una persona no puede hacer aportes a otros sino ha descubierto su dimensión interna; y por ende, se le dificultará acceder a la dimensión externa, donde están ‘los otros’, en tanto no exista la consciencia y la necesidad de conquistar aquello que está en el anhelo del alma y el propósito de vida más allá de un capricho.

En el fondo, todos saben, que el inicio de la conquista y de la victoria no se halla afuera, sino muy por contrario en el interior.

  1. Estar disponibles para la convivencia en el marco del ganar – ganar

Convivir es una competencia de supremo valor porque es el reconocimiento de la capacidad de socialización y relación de manera armónica, cívica, ciudadana; trascendiendo imposiciones y limitaciones.

La convivencia amerita comunicación clara, reconocimiento de los otros; consciencia del ganar – ganar; y en gran medida ceder ante el otro.

Ceder ante el otro no es fracasar, en no atascarse; es descomplicarse, es la clara aceptación de que ‘hay abundancia para todos’, unos van primero y otros después; es ser capaces de esperar; es tener suficiente voluntad para intentar una y otra vez; es mirar las múltiples posibilidades y entender que, aunque todo es posible, no todo es conveniente, ni todo nos lleva a bien.

La convivencia amerita sencillez, humildad, aceptación; yo diría que la sana convivencia es el reconocimiento de la armonía y del equilibrio; especialmente el control el equilibrio de los egos.

Y muy especialmente la convivencia amerita bendecir, perdonar y agradecer.

Emergen entonces las preguntas: ¿Hasta qué punto estamos dispuestos a comunicarnos, relacionarnos, ceder, esperar nuestra oportunidad, desarrollar voluntad, aceptar, cultivar la sencillez y controlar el ego? ¿Hasta qué punto estamos dispuestos a bendecir, perdonar y agradecer?

  1. Cambiar, Emprender e Innovar

Pensando en las estrategias para salir de la crisis creo que están al alcance de todos: cambiar, emprender e innovar resultan estrategias poderosas.

La idea es ser consciente en lo nuevo, como es aspecto de plenitud y perfección; pero eso no amerita desechar lo viejo; sino poner en nuevo lo que sentimos que está acabándose, agotándose, descargándose, muriendo.

En tal sentido, renovarse de manera constante; buscar ser, pensar, saber, hacer, sentir, vestir, elegir, emprender de nuevas formas a cada instante.

No hay nada de malo en cambiar, en renovarse; lo malo está en no aceptar. Pero en el marco de la aceptación de lo que ‘somos y queremos’, allí surge la posibilidad de renovación; tal como lo hace la naturaleza en una dinámica constante, flexible, para la transformación constante y la mejora continua; conducente a alcanzar la mejor versión de sí mismos de manera individual y colectiva.

  1. Equilibrio entre el éxito y la felicidad

Alguna vez alguien preguntó: ¿Quieres éxito o felicidad? Y respondí: ‘Lo quiero todo’.

La concepción de que ‘quien alcanza el éxito no alcanza la felicidad’ y viceversa es errónea, cada ser humano posee dentro de sí la semilla de éxito y felicidad.

No obstante, cada quien debe iniciar delineando sus representaciones de éxito y felicidad; dado que estas son correspondientes a la unicidad del individuo; y no llegar por suerte casualidad ni al azar; son producto de disciplina, organización y equilibrio del ser humano.

En tal sentido, llevar una vida desordenada, sin un plan, y desmedida afecta en gran medida el encuentro con la felicidad y el éxito a escala individual o colectiva.

Cuando digo ‘Lo quiero todo’; hago una declaración poderosa de aceptación del Ser; capaz de desarrollarse y potenciarse para su propio bien y el bien de la humanidad. Es el reconocimiento amoroso de estar dentro de la consciencia de la prosperidad donde hay abundancia para todos; y donde esta abundancia se traduce en salud de cuerpo y mente; en plenitud para sentir y descubrir de manera sublime el bienestar; que incluye la posibilidad de materializar lo bueno, lo vital y lo positivo.

Espero que, tras leer esta reflexión, “lo quieras todo” y trabajes con fe y esperanza para manifestarte, crearte y renovarte en tu máxima expresión.  Será un placer siempre leer tus comentarios

Dra. Yanyn Aurora, Rincón Quintero[i]

Consultora-Docente-Investigadora

yanynrincon@gmail.com

[i] Postdoctora en Procesos Sintagmáticos de la Ciencia y la Investigación. (ILLU, 2016); Posdoctora en Derechos Humanos (LUZ, 2013); Posdoctora en Gerencia de las Organizaciones (URBE, 2011); Doctora en Ciencias Gerenciales (URBE, 2006), M.Sc. en Administración de Empresas Turísticas: Mención Gerencia Hotelera (LUZ, 2000); Licenciada en Comunicación Social: Mención Publicidad y RRPP. (LUZ, 1993). Consultora- Docente-Investigadora. Tecnológico de Antioquia – Institución Universitaria, adscrita a la Facultad de Ciencias Administrativas y Económicas. Miembro Grupo de Investigación R.E.D. – Colciencias N° COL- Colíder del Grupo de Investigación INVIUS-COL-00017905. Miembro DialogusCI, RECDIAO, FAEDPYME. Presidenta – Fundadora Cátedra Abierta de Relaciones Públicas.  ORCI ID: http://orcid.org/0000-0003-2427-316 Correo Institucional: yanyn.rincon@tdea.edu.co

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s