Hoy quisiera hablar del valor de la educación; esto a propósito que el día de ayer 15 de enero, se conmemorara el Día del Educador en Venezuela; para ello quisiera referirme a dos hombres que tenían mucho en común pese a ser tan diferentes; y quienes sin duda influenciaron mi vida y lo que soy.

En primer lugar, quisiera hablar del polimata Arturo Uslar Pietri (1906-2001), uno de los intelectuales más representativos de Venezuela, quien se esforzó por pensar a Venezuela desde la filosofía, las letras, la educación y la política; siendo que se apartó de esta última, en su esfuerzo por mostrar algunas directrices y patrones que sirvieran para la reflexión y la acción. Al revisar su obra es fácil observar su predilección por los temas humanos, los valores, y la implícita necesidad de nuevas visiones y formas para Venezuela; su identidad patria se refleja en el amor por la historia y por la tierra y su respeto a la obra de Bolívar y los héroes de la independencia venezolana.

El otro hombre del cual deseo hablar es mi padre, Heberto Rincón Herrera (1929-2013), un hombre sencillo, cuyo valor radica en aquilatar los principios de hogar, trabajar desde su infancia hasta su senectud, en diversas labores técnicas, no siendo estudioso, ni erudito, acumuló sabiduría en años de experiencia en los trabajos que desempeñó a lo largo de su vida. Se jubiló como aforador de tanques petroleros. Posteriormente compartió su saber con estudiantes de ingeniería de petróleo; quienes lo abordaban en el molinete donde hacia permanencia como portero, durante sus últimos años de trabajo en una universidad local, convirtiendo este espacio en una improvisada aula de clase. Papá se admiraba de cuanto podía aportarles a esos jóvenes estudiantes desde su experiencia.

Mi padre fue un hombre carismático, buen conversador y hablaba con propiedad y sabiduría. Entre sus pasiones al conversar estaba sin duda <el mene o petróleo>, la historia de independencia, el respeto por el ser humano. Aconsejar era un gran honor, especialmente cuando era un consejo solicitado, pero enorgullece que haya sido ejemplo de principios y valores éticos universales; hombre probo, muy servicial, respetuoso, se conducía entre la moral aprendida en el hogar y la ética de hacer el bien y lo correcto, un hombre temeroso de Dios, un hombre de fe. Le encantaba escuchar a las personas y de todo sacaba moraleja. Sin duda era un hombre de palabra y su palabra tenía valor de quilates. Era muy común ser bendecido por él, de donde el Dios te bendice se convirtió en una frase permanente; adicionalmente a todo respondía <<Dios proveerá>>, en su confianza de que todo aspecto económico y financiero estaba cubierto.

En el año 1982, cuando terminaba mi bachillerato en humanidades, Papá trajo a casa un libro llamado <<Educar para Venezuela>>, de Arturo Uslar Pietri, el cual considero, aún hoy, sigue vigente, ante la necesidad de revalorizar la educación y de formar en principios y valores éticos universales a nuestros hijos y conciudadanos.

Hoy en medio de la crisis política, social y económica que vive Venezuela; preocupa el fomento de lo que Pietri denominó la <<docta ignorancia>>, individuos que aun habiendo obtenido algún nivel de escolaridad siguen siendo ignorantes. En tal sentido, se hace oportuno Educar en Valores; o mejor aún reivindicar los principios y valores éticos universales, esos a los que Pietri refirió como Valores Humanos, recuperar la idea de sembrar el petróleo, visionar nuevas formas para el desarrollo y potenciación de los atractivos y recursos en Venezuela, revalorizar la política y la democracia; rechazando la politiquería y cualquier aspecto que nos aparte del bien común; afianzar el valor socioeconómico de nuestra tierra y el valor de su gente.

Asimismo, considero es hora y tiempo de formar en principios y valores éticos universales; tales como: Dignidad e Igualdad Humana; Libertad, responsabilidad y creatividad humana; el principio de dar y recibir para las relaciones e intercambios recíprocos; principio del desarrollo moral humana para la actitud crítica, el compromiso social, la autodeterminación, los valores estéticos y la identidad cultural.

Es el momento de retornar al poder de la palabra y la palabra con poder, regresar a la educación crítica para la acción social positiva; aprender a comunicarnos de mejor manera sin amenazas, sin odios y sin violencia, enfocados en los deberes tanto como en los derechos. Usar la palabra para edificar, para modelar, como instrumento de comunicación y conocimiento en beneficio de todos y no de unos cuantos. Elevar el discurso para que la gente se vea obligada a la reflexión. Revalorizar la jerga venezolana, que hoy se ve eclipsada en medio de las migraciones. Inspirar la acción articulada con la ciencia y la consciencia.

Es momento de recuperar la fe y la confianza en nosotros mismos, dejar de lado el miedo paralizante; recuperar el país que nos pertenece por derecho de conciencia.

Con estas líneas quiero reconocer a los maestros, educadores, padres y representantes, comunicadores sociales y líderes que aún se mantienen en la línea de formar en valores y principios éticos, para elevar la conciencia y acción de sus estudiantes, sus hijos y de los conciudadanos que la patria hoy requiere.  A ellos gratitud, por ayudar a salir de los caminos extraviados, reivindicando el pensamiento de los destacados intelectuales de Venezuela   como Arturo Uslar Pietri para encontrar en su obra el Humanismo Democrático[1], y las Raíces Venezolanas [2] más allá del Pizarrón.[3]

Es tiempo de cambiar la cultura del golpe de estado, del hacer y el deshacer, del dinero fácil, de las comodidades sin trabajo ni esfuerzo; de los cargos políticos adjudicados por amiguismo o por favores, ha llegado la hora de la Venezuela valiente, trabajadora, luchadora que se esfuerza por ser mejor; que no se conforma con haber estudiado para vender con dignidad arepas en las plazas públicas de diferentes ciudades en el extranjero.

Cada venezolano desde su ubicación, función y rol actual debe convertirse en un Maestro que inspire de manera activa a la generación de relevo, empezar por casa y con el ejemplo es determinante, y aliarse con otros para reforzar nuestra conducta ética sin doble moral. Estamos en un momento histórico y Venezuela requiere formar en valores nuestra consciencia ciudadana.

 

[1] Uslar Pietri, Arturo. Hacia el humanismo democrático. Ensayo publicado, 1965.

[2] Uslar Pietri, Arturo. Raíces Venezolanas. Ensayo Publicado, 1986.

[3] Uslar Pietri, Arturo. Pizarrón. Ensayo Publicado, 1955.

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