Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.

Eclesiastés. 3:1. RVR1960

 

La reflexión de hoy gira en torno al tiempo, en virtud de observar en mi realidad y entorno, como hoy día nos genera grandes presiones bien por no saber cómo usarlo y gestionarlo o bien porque trazamos objetivos y metas que comprimen nuestras actividades y acciones en una dinámica, que se torna tirante, dominante y estresante.

El propósito del presente es darle una mirada al significado que tiene el tiempo en nuestras vidas, observar hasta qué punto él nos gobierna a nosotros o nosotros le gestionamos a él.

Si miramos a nuestro alrededor, coincidirán conmigo al observar a menudo, como la gente se queja en torno al tiempo; algunos se quejan de que no les alcanza y otros señalan que les sobró tiempo, pero estos últimos no son más; entonces me pregunto ¿Cuál es la clave para que a algunos les alcance y a otros no?; lo que sí está claro, es que a diario a todos se nos otorga el mismo tiempo y lo que cada uno haga con él, será su responsabilidad.

Entre las frases más comunes asociadas al tiempo, que escucho en la cotidianidad están: ‘no tengo tiempo’, ‘me falta tiempo’, ‘se me agota el tiempo’, ‘no me alcanza el tiempo’, ‘necesito más tiempo’, ‘listo, justo a tiempo’, y una que me ha llamado mucho la atención y confieso que la empleo a menudo para poder restablecer mi visión del tiempo: ‘el tiempo de Dios es perfecto, y obviamente vivo en el tiempo de Dios’; como puede observarse son más abundantes las expresiones cotidianas en tono negativo, indicativas preocupación porque este no va a ser suficiente.

El tiempo es un capital fundamental para todo individuo y organización, constituye el horario, el calendario, la agenda que se nos otorga de manera equitativa para ser, estar, vivir y convivir; de tal manera, que cada día tiene un trazo de 24 horas, 1440 minutos y 86.400 segundos que conforman lo que debería ser nuestra mayor, más preciada y al tiempo más efímera posesión.

El tiempo puede ser valorado como inversión o costo de capital; y puede ser estimado o no en su uso, valor y aplicación.

Lasso Tiscareño, R. (2009), aborda la comprensión del tiempo de la siguiente manera:

Permanecemos así, escondidos entre dos tipos de experiencias temporales. Entre un tiempo que pasa, corre, vuela, se nos escapa, nos devora… Pero hay un tiempo más, el ‘tiempo subjetivo’ que puede ser almacenado, alargado, y hasta inmovilizado por los hombres. Tiempo habitado por la aventura o por el aburrimiento; por la memoria, la añoranza, la nostalgia, la esperanza o por cualquiera otra de esas facultades que hacen del hombre un ser tempóreo por excelencia. (p.226)

En tanto Alonso (2015), refiere al tiempo desde la perspectiva de los griegos:

Los griegos se referían al tiempo desde una doble perspectiva que desembocó en una doble acepción: el chrónos y el aión. Chrónos es el tiempo objetivado, mensurable y homogéneo. Aión alude al tiempo cualitativo e inconmensurable de la duración. Ahora bien, estas dos líneas no transcurren paralelas en el pensamiento griego (así sucede en el pensamiento filosófico del siglo XX) sino que se complementan. La una necesita de la otra y al tiempo que la complementariedad que compartían se fue diluyendo, algunos significados se fueron perdiendo. (p.87)

No obstante, Alonso (2015) señala una tercera perspectiva la cual según el expresa posibilita la confluencia del aión y cronos: el kairos. En tal sentido, el mismo autor indica que:

El Kairos, sirve a la moral, a la política, también al arte…No avisa de su llegada. No es previsible, no es mensurable. Solo aquí es posible la sublimación y solo aquí es posible el éxtasis. En el kairos se encuentra la catarsis tras la suspensión del tiempo. Es en el kairos que las dos eternidades, la propiamente eternidad y el tiempo cronológico, confluyen. Es en el pliegue donde el tiempo aiónico y el tiempo cronológico chocan e interacción, justamente en nuestra alma. El kairos es un instante, pero también es un lugar. No es el espacio duración aiónico, pero tampoco es el tiempo del reloj. Es otra cosa, es el «lugar-tiempo donde se nos arrebata de cronos y se nos sitúa en Aión». (p.95)

 

Lo anterior permite establecer que el tiempo tiene tres apreciaciones o percepciones conceptuales:

  1. Una primera concepción del tiempo está asociada a la dimensión del cronos asociados a los períodos cronológicos, secuenciados que han posibilitado al ser humano la construcción de calendarios en torno a medidas de tiempo como días, meses, años, décadas, siglos. Es el tiempo que rige el reloj.
  2. Una segunda concepción del tiempo, está asociada a la dimensión del ‘Aión’, a la plenitud del tiempo, se percibe de manera cíclica, y no muere por lo que se establece como la mirada de la evolución, de la eternidad, de la perfección; esta dimensión asociada en gran medida al deseo, al placer a lo que brinda satisfacción, posibilitando la mirada continua mediante acciones, reflexiones, al continuo, a oleadas, eras, movimientos, etapas, ciclos, los cuales se construyen, reconstruyen y resignifican en la medida que alguien requiere disfrutar, observar, repasar, y atesorar representaciones vívidas e inmortales. Es el tiempo donde el reloj desaparece.
  3. Una tercera concepción del tiempo, se establece en torno al ‘Kairos’, conformando el momento adecuado, la posibilidad, la oportunidad y también el riesgo. El tiempo con orientaciones para lograr, alcanzar, trascender, para orientar la plenitud de consciencia del momento con todas sus orientaciones y medidas. Es el tiempo como unidad decisiva.

Así pues, hacer un buen uso del tiempo en atención a sus tres perspectivas conceptuales, amerita:

A. Planificar y gestionar adecuadamente desde cronos; lo que implica hacer uso efectivo y eficiente del tiempo, mediante la organización de nuestras agendas empleando los criterios de importancia y urgencia, para priorizar nuestras actividades y acciones; en correspondencia con los objetivos y metas personales, laborales, organizacionales;

B. Disfrutar el Aión, y por ende sensibilizar la necesidad de brindar espacio para el bienestar, la felicidad, la plenitud y el disfrute de lo sublime; y

C.  Estar alerta, disponible y presente para visionar los aciertos y riesgos del Kairos, el tiempo oportuno y perfecto de la decisión y la acción.

La idea no es hacernos presa del tiempo, la idea es poder usar de manera adecuada el tiempo y fluir con las dimensiones conceptuales del tiempo, poniéndolo a nuestro servicio, evitando el influjo de presiones y estrés que detona cuanto es el tiempo quien nos maneja a nosotros.

Estas son algunas recomendaciones para gestionar adecuadamente el tiempo:

  • Planifica tu tiempo, tener un plan es determinante, más aún cuando existen tantas plataformas articuladas a nuestros móviles y a nuestros dispositivos personales los cuales pueden ser articulados y están disponibles para visibilizar, calendarios, agendas y tareas programadas.
  • Importante que no satures tu agenda, y que establezcas metas y objetivos alcanzables.
  • Establece un mapa de personas con las cuales tienes la obligación, responsabilidad y deseo de compartir tu tiempo, y de ser posible compartan intercambien agendas.
  • Haz una lista de prioridades en función de los criterios urgentes e importante.
  • Establece un tiempo determinado para responder comunicaciones, atender clientes, diseñar proyectos de tal manera, que tus acciones se vean diversificadas.
  • Establece pequeños descansos, las pausas activas ayudan a concentrar energía en las actividades laborales. Los descansos, las comidas y otras actividades que proveen calidad y bienestar a tu vida, también deben entrar en tu lista de prioridades.
  • Deja espacio en tu agenda para los imprevistos y las oportunidades, y establece en tu agenda el componente de transición flexible que posibilite realizar ajustes a tu planificación, finalmente la planificación es una guía, no una camisa de fuerza.
  • Establece alertas y recordatorios en tu agenda, que permitan la acción flexible.
  • Haz tu propia lista de fechas especiales, onomásticos, conmemoraciones y de ser necesario realiza la reserva de la fecha.
  • Se flexible y recuerda que hay un tiempo para todo

 

¿Qué otra recomendación añadirías?

¿Qué frases positivas en torno al tiempo podemos compartir?

 

Referencias

Alonso Enguita, A. (2015) Kairós como origen de la disciplina histórica. Revista de Filosofía EIkasia.61(5) pp.87-100. Recuperado de http://www.revistadefilosofia.org/61-05.pdf

Lasso Tiscareño, R. (2009) Reseña de “Entre cronos y kairós. Las formas del tiempo sociohistórico” de Guadalupe Valencia García. Nóesis. Revista de Ciencias Sociales y Humanidades, 18 (36) pp. 225-234 Instituto de Ciencias Sociales y Administración Ciudad Juárez, México. Recuperado de http://www.redalyc.org/pdf/859/85919840010.pdf

 

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